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Las nuevas infraestructuras inquietan a Miribilla ante la falta de aparcamientos

08-03-2010

Los vecinos de Miribilla miran cómo crecen y toman forma el futuro pabellón del Bizkaia Bilbao Basket, las nuevas sedes para la Policía Local y los Bomberos, el frontón que acogerá oficinas de todas las federaciones deportivas... y, en lugar de alegrarse sin paliativos por el cercano final de unas obras faraónicas que han alterado la tranquilidad del barrio, les invade una sensación ambivalente: «Esos equipamientos son una esperanza para el vecindario... pero nos traerán problemas si las cosas no se hacen bien». Carlos Gómez, de la asociación de vecinos de Miribilla, resume así la incertidumbre que se ha apoderado de los residentes.

El principal temor de los vecinos es que «esas infraestructuras que van a dar servicio a todo Bilbao y toda Vizcaya, no incluyan una suficiente dotación de aparcamientos». «Tenemos la ilusión de que traigan vida y nos pongan en el mapa. Creemos que las instalaciones de la Policía Local y de los Bomberos generarán mucho movimiento en el día a día, y eso es bueno, porque ahora mismo somos un barrio dormitorio. Y el estadio dará a conocer el barrio», admite. Pero el 'regalo' viene envenenado: «¡Lo malo es que entre los dos sólo disponen de unas 400 plazas de estacionamiento!», claman. Y sólo el pabellón de deportes tiene capacidad para 8.500 espectadores. Quizá los ciudadanos se estén poniendo la venda antes de la herida, pero es que las cuentas, hoy por hoy, no les salen.

«Este barrio sólo tiene seis años, pero ha nacido corto de aparcamientos», indica. Esta afirmación, según admite Gómez, les ha valido alguna pequeña reprimenda del Ayuntamiento. «Dicen que ya nos han puesto garajes. Pero es que hay familias que necesitan dos vehículos para trabajar. Aquí todavía dependemos mucho del coche», explica.

A por la OTA

Vamos, que ya van «justos», sobre todo porque, según apunta, muchos conductores que no viven en el barrio y que vienen a diario a la capital vizcaína para trabajar han hecho de Miribilla su zona preferida para aparcar. Desde allí toman el transporte público, «que no está mal», a su lugar de destino. ¿El motivo? Que, aunque queda un poco alejado del centro, aún no tiene OTA. «Ha aumentado la cantidad de vehículos en la calle a la par que ha avanzado la OTA en barrios como Rekalde o Irala». De hecho, la constatación de este problema les ha llevado a plantearse acciones conjuntas con asociaciones vecinales de barrios del entorno. «Queremos solicitar la OTA o algo similar», avanza el portavoz de la asociación. Además de esta propuesta, los vecinos también han manifestado al Ayuntamiento que el solar vacío que hay junto a las futuras instalaciones de la Policía podría acoger un estacionamiento subterráneo.

Pero, de momento, ninguno de estos proyectos tiene visos de prosperar, aunque otras demandas más humildes para ganar plazas -como quitar un carril de Jardines de Gernika para estacionar- sí han sido atendidas por el Consistorio. Respecto al supuesto déficit de aparcamientos denunciado por los ciudadanos, Ibon Areso, concejal de Circulación y Transportes, aclara que «ésa es una cuestión de Urbanismo, ya que es el Plan General donde se recogen los ratios de estacionamiento que deben tener las nuevas edificaciones». No obstante, avanzó que, cuando se supere la actual crisis, se prevé crear nuevos aparcamientos en la ciudad y, entre ellos, se prevé estudiar «la posibilidad de crear uno para residentes en Miribilla». «Pero no en este momento: los promotores saben que la gente ahora no se mete en inversiones -comenta-. Y el Ayuntamiento no tiene un duro. Habrá que esperar por lo menos un año o año y medio para hacer nuevos aparcamientos». En cuanto a la posibilidad de implantar la OTA, Areso aclaró que la finalidad de este sistema «es regular la rotación en lugares con actividad», una necesidad que no parece ajustarse al caso de Miribilla. «Se podría estudiar, pero no es el momento. Los 'oteros', que no son guardias para cuidar plazas, cuestan dinero y ahora la economía no está para echar cohetes», aclara el concejal, que también intentó tranquilizar a los vecinos indicando que los acontecimientos multitudinarios en el nuevo pabellón de deportes serán «puntuales» y llevarán a muchos aficionados en transporte público.

El estacionamiento es uno de sus principales temores de los residentes, pero no el único. Según los dirigentes vecinales, «se van a concentrar en el entorno un número importante de carreteras, como la Avenida Claudio Gallastegui, el futuro túnel que unirá Miribilla con la Avenida del Ferrocarril, la Variante Este, el enlace con la 'Supersur' y la entrada a la futura intermodal del TAV y tememos convertirnos en réplicas de Sabino Arana o Zumalacárregui». Es decir, que su peor pesadilla es acabar sumiendo problemas 'trasplantados' de otras partes de la ciudad, entre ellos, la prostitución, que se ha extendido al vecindario desde zonas como Saralegi o San Francisco. «Y, para colmo, aún no tenemos ambulatorio, ni centro cívico ni plazas escolares suficientes», lamentan

«No querríamos acabar como Zabalburu, 'comidos' por lo que nos rodea»

Miribilla tiene ya seis años, pero carece aún de la catalogación de barrio. «Oficialmente, Miribilla no existe. Es sólo un nombre, que tradicionalmente se ha aplicado a una parte más extensa de la ciudad, que incluía Zabala, San Adrián, Bilbao La Vieja y La Peña», explica Gómez. Por proximidad, el Consistorio lo ha incluido en el Distrito 5, formado por estos barrios, pero también por San Francisco, el Casco Viejo y todos los vecindarios de su entorno. Es decir, que han incluido al barrio más nuevo de la villa con lo más antiguo. «¡Y nuestras necesidades son diferentes!», clama Gómez. Por eso, la Federación de Asociaciones Vecinales de Bilbao ve con buenos ojos la creación del Distrito 0, el noveno de la ciudad, que sirva para realizar una división más acertada de la villa. Esta nueva categoría podría reservarse a la zona más histórica de la ciudad y resto del Distrito 5 se recompondría. «Apoyamos esta idea, porque aunque en los consejos de distrito trabajamos mano a mano con todos los barrios, a veces tenemos que dejar fuera propuestas nuestras porque sus problemas son mayores... y, claro, no es plan. Aun así, vamos bastante conjuntados e intentamos no pisarnos».

Nada de parapetos

Según indican, no tienen complejo de parapeto, de muro de contención al clima de inseguridad ciudadana de zonas como San Francisco. «Para nada, pero es cierto que se nos ha ubicado aquí para regenerar una zona, desde el punto de vista físico, porque esto era un área de minas; y también en el ámbito social, ya que traemos salvia nueva. Lo asumimos y pretendemos ayudar, pero no querríamos acabar como Zabalburu, 'comidos' por lo que nos rodea».