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Los guardianes de Miribilla dominan ya todo Bilbao

0005-02-10

MiribillaBilbao parece en calma desde aquí arriba, aunque, según las estadísticas, hoy habrá cinco accidentes en el casco urbano, 120 personas llamarán a la Policía Municipal para pedir ayuda y los Bomberos harán ocho salidas. Las sirenas todavía no han llegado a Miribilla, donde desde hace dos años patrullan operarios armados con andamios, grúas y maquinaria. Las nuevas sedes de Seguridad Ciudadana y Protección Civil ya dominan toda la ciudad desde su esqueleto de hormigón, como si estuvieran permanentemente en guardia. «Eso significa que la ciudad también nos mira», afirma el autor del proyecto, Juan Coll-Barreu.

El arquitecto oscense, que diseñó la sede central de la Ertzaintza en Erandio, ha interiorizado las rutinas de policías y bomberos después de muchas reuniones. «Hemos revisado el proyecto con ellos mil veces», asegura. «No te imaginas la importancia que puede tener el vestuario o las instalaciones para limpiar y secar la ropa, que están muy estudiadas». Ahora recrea estos detalles durante una visita a las obras que ejecuta Bilbao Ría 2000, y que hasta ahora nunca habían levantado la barrera de seguridad. El edificio de Bomberos acaba de alcanzar su altura máxima, 18 metros desde la calle.

Lo difícil no ha sido poner en pie el complejo, sino asegurarse de que se asienta en los dominios de la antigua mina de San Luis. Incluso antes de realizar los estudios geotécnicos, las fotografías antiguas mostraban fosas como puñales. «Los pilotes más profundos que se han construido en el entorno, de 45 metros, están en esta obra», explica el arquitecto. Hizo falta un año para concluir la cimentación. Lo mismo que se ha tardado en levantar la estructura, ya muy avanzada.

Faltan trece meses para que los inmuebles se entreguen al Ayuntamiento y empiece a prepararse la gran mudanza. Probablemente, la de los únicos servicios a los que no se perdonaría que dejaran de funcionar «ni un minuto». Otro lujo que no pueden permitirse policías y bomberos es perderse de vista. Las dos sedes estarán unidas por un espacio ajardinado donde se levantará un edificio-puente, que albergará la biblioteca y el centro de documentación. También compartirán el gimnasio, las aulas de formación y los aparcamientos para vehículos particulares. Pero cada bloque tendrá su propia identidad y es imposible confundirlos: las líneas rectas del de Protección Civil contrastan con la forma de estrella de la comisaría.

-¿Los edificios policiales deben imponer por su arquitectura?
-Al contrario. Hemos intentado que la gente sepa dónde va, que pueda orientarse. La seguridad, por desgracia, está reñida con la comodidad, pero una manera de compaginar ambas cosas es que la seguridad esté escalonada. Habrá un acceso cómodo a la zona de atención al público, el control será simplemente una tarjeta, y a partir de ahí se establecerán distintos niveles de accesibilidad.

El de Protección Civil será un edificio «transparente». Los ciudadanos que acudan a las oficinas podrán ver cómo trabajan los bomberos en el hangar, corazón del parque y elemento determinante en su diseño. Ahora resulta fácil imaginarse los vehículos aparcados en segunda fila, entre ellos las 'zodiac', y los camiones -caben 22- listos para salir. «Siempre habrá unos bomberos detrás de estas ventanas esperando la alarma», dice el arquitecto mientras señala un tabique de ladrillo con varios huecos. Si la emergencia es de las fuertes, los que están arriba bajarán por las cucañas y 'aterrizarán' justo al pie de los camiones.

Los agujeros para las barras que todos identificamos con los bomberos se aprecian ya claramente, siempre con un trazado escalonado, en cada planta. Desde la más alta, la de los dormitorios, hasta la cocina, el comedor y la sala donde estará el equipo de guardia. Entre estas dependencias y las oficinas -que también incluyen aulas de formación- hay un patio central, un gran vacío que se dedicará al entrenamiento físico.

Falta la torre
Una pista multideportiva, zonas de artes marciales y de máquinas -con saunas y vestuarios- velarán por la buena forma de bomberos y policías. Las instalaciones tendrán una cubierta «ligera, con claraboyas» para dejar pasar la luz natural. Coll- Barreu, que ha visitado varios parques y ha estudiado los modelos de distintos países, asegura que en todo el mundo, «hasta en Japón», son muy similares. Una pieza básica es la torre de entrenamiento, que todavía no ha empezado a levantarse en Miribilla. Las obras de estas instalaciones, que serán toda una referencia visual con sus 50 metros de altura, comenzarán antes del segundo semestre de 2010 para acabar a fin de año, al mismo tiempo que el resto.

Este será el escenario de las maniobras más espectaculares, con las escalas de los camiones. El complejo también dispondrá de una 'casa de fuegos' para simular incendios de manera controlada -incluso se impartirán cursos de prevención a ciudadanos- y un tanque para que practiquen los submarinistas. La torre se integrará en la estética de las otras dos fachadas, una combinación de tres materiales. Chapa de aluminio, amplias cristaleras y una potente barandilla metálica en tono neutro «que cierra y protege los edificios».

-¿Por qué ha elegido la forma de estrella para la comisaría?
-Porque está asomada a Bilbao. Si tú te pones en el puente de San Antón, ves la obra. La forma tiene que ver con esa visión lejana y con la propia topografía, esa ladera tan escarpada que baja bruscamente hasta la ría. Además, las puntas hacen que la visión del exterior sea mucho más rica, más cercana. Es el propio usuario el que entra y sale del paisaje.
La fachada invita a la contemplación, pero la distribución de las dependencias responde a criterios operativos. En cada jornada de trabajo, «los agentes llegan vestidos de calle, se cambian, reciben la formación del día, recogen su arma y su vehículo y salen», describe el arquitecto. Todo está dispuesto para que este circuito se complete con rapidez y «sin cruces». El búnker de las armas, por ejemplo, estará en el sótano, justo de camino al aparcamiento de los coches patrulla. Aquí también se ubicarán la galería de tiro y los calabozos, mientras que la zona de atención al público se habilitará en la planta baja. Aun con andamios y un bosque de puntales, en plena construcción, subir las escaleras de la futura comisaría impresiona